japonés

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idioma japonés

El japonés está clasificado como uno de los idiomas más importantes del mundo, con 126 millones de hablantes. De éstos, la gran mayoría, cerca de 124 millones, residen en Japón y en el grupo de islas de Okinawa. Otros dos millones más o menos viven en los Estados Unidos, Canadá y Australia, áreas a las que los Japoneses han inmigrado o mudado temporalmente por razones de negocios. Millones de personas más casi-nativas o que de otra forma hablan el japonés con fluidez residen en Corea, China u otras partes de Asia. La mayoría de estas personas aprendieron el japonés durante las operaciones militares de Japón antes y después de la segunda guerra mundial. Ha aumentado vertiginosamente el interés de aprender el japonés como segundo idioma en los últimos 30 años, debido a la fascinación del mundo occidental por la cultura japonesa, así como a la condición de Japón como una potencia económica mundial.

historia del idioma japonés

El origen del japonés es una gran controversia entre los eruditos. Se ha ofrecido evidencia de diferentes fuentes: Uralo-Altaico, polinesia y china entre otras. De éstas, se cree más comúnmente que el Japonés está relacionado con la familia Uralo-Altaico, el cual incluye el Turco, Mongol, Manchu y Coreano dentro de su campo. Entre estos idiomas, el Coreano se compara con más frecuencia con el Japonés, pues ambos idiomas comparten características clave importantes como la estructura general, la armonía vocálica, la ausencia de conjunciones, y el uso extensivo del discurso honorífico, en el cual el rango jerárquico del oyente afecta de forma importante la conversación. Sin embargo, la pronunciación del Japonés es considerablemente diferente a la del Coreano, y los idiomas son incomprensibles mutuamente. El Japonés también comparte considerables similitudes con los idiomas de las islas Ryukyu, entre las que se encuentra Okinawa, aunque los idiomas Ryukyu y Japonés también son incomprensibles entre sí.

De la misma manera que el origen del idioma Japonés es ambiguo, también existe una gran incertidumbre relativa a los orígenes exactos de los Japoneses mismos. Importantes influencias de la cultura del caballo de Mongolia y el norte de Asia, la cultura del arroz de Corea, China, el sureste de Asia y la Polinesia han sido todas identificadas. En consecuencia, es difícil establecer una fecha para el origen del pueblo Japonés, pero un proto-japonés debió haber existido desde al menos el tercer siglo d.C., cuando los diferentes clanes-tribus de Japón fueron consolidados para convertirse en una nación por el Clan Yamato, y posiblemente desde mucho tiempo antes, con base en los registros Chinos que indican la unificación de Japón como una nación de comunidades tribales desde varios cientos de años a.C.

Durante el siglo 6 D.C., elementos de la cultura China inundaron Japón, como resultado de las relaciones diplomáticas y religiosas entre la Dinastía China Han, Corea y los gobernantes Japoneses Yamato. Junto con la introducción de los sistemas de gobierno, estilo artístico, métodos de fabricación y Budismo de China, también se adoptó el sistema de escritura China, brindando al Japonés la capacidad de escribir por primera vez. El Kojiki, (registros de temas antiguos), y el Nihon Shoki (crónicas de Japón), los primeros libros de Japón, ambos antologías históricas que contienen un gran número de leyendas, fueron escritos con caracteres Chinos durante esta época. También se añadieron al Japonés numerosas palabras del vocabulario Chino. La influencia del idioma Chino en el Japonés continúa siendo evidente hoy en día, aproximadamente el 40% del vocabulario del Japonés moderno consiste de palabras adaptadas del Japonés.

La serendipia del vocabulario tomado, sin embargo, no se llevó al sistema de escritura Chino tomado. El sistema de escritura Chino representó problemas en términos de acentos, estructura silábica y divergencia en general de la estructura de los idiomas mismos. El Japonés deseaba tener la capacidad de expresarse libremente en forma escrita. Por el siglo 7, los escritores estaban insertando caracteres Chinos en el formato escrito de su propio idioma, orden de palabras y estructura del participio. Poco después, los sacerdotes Budistas desarrollaron un sistema fonético simplificado para una abreviatura escrita, las bases de la escritura fonética katakana actual. En el siglo 8, mujeres del tribunal de Heian en Kyoto desarrollaron la segunda escritura fonética del Japonés, hiragana, para poder escribir poesía, novelas y diarios. Aún hoy en día, ambas escrituras fonéticas se utilizan en una forma modernizada, junto con los caracteres Chinos, o kanji, para traducir el Japonés escrito. En general, katakana se utiliza con palabras extranjeras, palabras onomatopéyicas, términos para la flora y fauna, y palabras enfáticas; hiragana se utiliza en escritos para niños y para representar palabras funcionales. Con la obra de Heike Monogatari (Relatos de Heike) en el siglo 12, el uso de los caracteres Chinos, la escritura fonética kana y la estructura del idioma Japonés se habían entrelazado completamente.

El Japonés hablado evolucionó en cuatro etapas: El Japonés antiguo (hasta el siglo 8), el Japonés antiguo tardío (siglos 9-11), el Japonés Intermedio (siglos 12-16) y el Japonés moderno (del siglo 17 al presente). Cambios importantes de la época antigua a la actual, han sido la reducción gradual de ocho sonidos vocálicos a cinco, así como cambios fonológicos, morfológicos y en el vocabulario. La sintaxis del Japonés ha permanecido intacta en gran parte.

Varios dialectos regionales distintos han existido dentro del Japonés desde la antigüedad. Durante los últimos 700 años, el principal o más importante dialecto se ha movido desde la Capital, Heian Kyo (Kyoto) a Kamukura (cerca de lo que hoy es Tokio) en 1292. Esto coincide con el ascenso al poder de una clase guerrera que estableció su zona de influencia en la región Kanto en el este de Japón. En la actualidad, el dialecto principal del Japonés permanece como el dialecto de Tokio.


Mapa de Japón

En el Período de Sengoku (estados en guerrra) del siglo 16, Portugal y otras naciones del occidente entraron en contacto con Japón, llevando tecnología, la religión cristiana y sus propios idiomas. Los Portugueses compilaron un diccionario en Japonés, y los Japoneses tomaron varias palabras del Portugués. Un guerrero Japonés, Toyotomi Hideyoshi, también llevó un tipo de impresión móvil de madera de Corea a Japón, al final de este período; durante el período Tokugawa que siguió, la impresión que fue hecha posible por medio de este tipo de impresión móvil, amplió enormemente el índice de alfabetismo de la población, e incrementó la talla del dialecto Edo (Tokio) como el dialecto principal del Japonés.

Con el ascenso al poder de Tokugawa Ieyasu como gobernante militar o Shogun, en 1603, Japón estaría pronto casi por completo cerrado a toda influencia exterior. La cristiandad, junto con el aprendizaje occidental y su influencia lingüística, fue abandonada (excepto por el contacto muy limitado con comerciantes holandeses en la ciudad del puerto japonés de Nagasaki). Durante los siguientes doscientos cincuenta años, Japón permaneció cerrado al mundo exterior.

En 1868, después de la confusión que surgió en Japón como resultado de la visita del almirante americano Perry, los nuevos líderes Meiji de Japón determinaron occidentalizar Japón y adoptar la tecnología occidental para la supervivencia y competencia. Pronto, el vocabulario de los idiomas inglés, alemán y otros occidentales, fue introducido al Japonés. Como con la introducción del Chino siglos antes, estas palabras fueron rápidamente adaptadas a la pronunciación y sistemas de escritura del Japonés, para que pudieran usarse más fácilmente. Muchos términos nuevos del vocabulario Japonés también fueron creados para expresar nuevos conceptos adoptados del Occidente. Otro muy importante desarrollo del Período Meiji fue salvar la brecha que había existido hasta entonces entre el Japonés escrito y hablado; desarrollos dentro de la literatura y medios de difusión rompieron las barreras convencionales, para que por primera vez pudiera expresarse en forma escrita el Japonés hablado todos los días.

Conforme el ejército de Japón se volvía más poderoso y su economía crecía, Japón comenzó a expandirse al conquistar otras partes de Asia, incluyendo China, Corea, sureste de Asia y Filipinas. Durante este período, millones de personas de Asia adquirieron habilidades en el idioma Japonés, ya sea siendo forzados a aprenderlo a través de la educación obligatoria del idioma, o por el solo contacto con tropas, hombres de negocios y sus familias Japonesas. Muchos ancianos en estas regiones todavía conservan sus capacidades en el idioma Japonés. Además, lo que quedaba de la influencia lingüística del Japonés todavía podía verse a través del uso continuo de palabras del vocabulario Japonés en otros idiomas de Asia, especialmente el coreano.

Después de la devastación de la segunda guerra mundial, las fuerzas militares que ocupaban Japón, para poder simplificar el idioma Japonés escrito que ellos consideraban difícil de manejar, plantearon abolir los caracteres Chinos antiguos, o el Kanji, en favor de símbolos romanizados, o romaji, con base en el alfabeto de los idiomas occidentales. Esto nunca ocurrió, aunque el Ministro de Educación de Japón completó en 1946 una revisión de los caracteres Chinos, llevando sus números a una cuenta más razonable de 1850 caracteres (actualmente modificado a poco menos de 2,000). Desde esa época, el gobierno Japonés ha mantenido un estricto control centralizado del idioma y la forma en que se enseña dentro del sistema educativo Japonés.

En la actualidad, la influencia extendida del inglés y de la cultura occidental está teniendo un impacto sobre el idioma Japonés, un impacto que se espera continúe. Otra influencia de la característica actual es la brecha generacional que existe en relación con el uso del idioma Japonés - actualmente, la generación más joven tiende a favor de la utilización del habla neutral e informal, ignorando la importancia del papel del habla honorífica y específica según el sexo, considerado importante en el Japonés tradicional. Otros desarrollos, como la creación de nuevas jergas y usos gramaticales específicos de la juventud, también se están observando.

Existen tres dialectos regionales muy importantes en el dialecto Japan-the Kansai de la región Osaka/Kyoto/Kobe en el oeste de Japón, el dialecto de Kyushu de la isla principal en el extremo sur de Japón, y el dialecto de Tokio de la región Kanto (considerado el dialecto estándar), junto con numerosos dialectos de poca importancia encontrados en todo el país. El que algunas veces se denominó el "dialecto de Okinawa", es en la actualidad uno de los idiomas de la familia de idiomas de la isla Ryukyu, estrechamente afin al idioma Japonés pero que no es una forma del mismo. El siempre poderoso papel de los medios de comunicación, a través de la televisión, la radio o Internet, continua trabajando para homogenizar el idioma Japonés, disminuyendo además la influencia de los dialectos locales en favor del dialecto de Tokio.

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