En la región de lo que actualmente es Alemania, Austria y Suiza, las lenguas germánicas (que ya habían integrado algunas palabras importantes de la "cultura" latina durante la época romana --por ejemplo kaufen = comprar, del latín caupo = mercader, comerciante) sufrieron posteriormente cambios en la gramática y pronunciación que crearon las formas habladas del alemán moderno. Éstas caen en dos grupos principales, que corresponden a una división geográfica: el denominado bajo alemán ("Plattdeutsch", que se habla en las zonas bajas costeras que forman la mitad del norte de Alemania), y el alto alemán ("Hochdeutsch", que se habla en las mesetas y región montañosa de las tierras altas que forman la mitad del sur de Alemania y toda Austria y Suiza). Dentro del bajo y el alto alemán existen muchas variaciones locales que forman una continuación de los cambios en la pronunciación y modismos del sur al norte. Pero un rompimiento claro es aparente a lo largo de la línea de demarcación donde la meseta de las tierras altas del sur de Alemania cae en declive al norte de la llanura de Alemania.
Se desarrolló una forma “estándar” del alemán a principios de la era moderna, primero como un idioma escrito inspirado en la traducción alemana de la biblia hecha por Martin Luther a principios del siglo XVI. Este fue un idioma que correspondió esencialmente al dialecto hablado en la región Saxony, hogar de Luther-- un dialecto denominado "alemán del medio este" que combinaba características del alto y el bajo alemán, y que se encontró por lo tanto, conveniente para la comunicación entre los gobiernos de los diversos y diminutos principados que entonces formaban el escenario político feudal del mundo de habla alemana. La introducción casi simultánea de la imprenta (Gutenberg publicó la traducción de la biblia de Luther) indujo poderosamente la aceptación de este idioma "luterano" como el idioma alemán escrito estándar, al igual que lo hizo la elocuencia y poder extraordinarios de la traducción del texto bíblico de Luther.
En el siglo dieciocho, una forma estándar del alemán hablado ("Hochsprache"), que se basaba en el lenguaje escrito, entró en uso con el establecimiento de teatros por las muchas cortes principescas que hablaban alemán. Este "Hochsprache" entró al programa escolar de las escuelas públicas conforme la educación pública se establecía más ampliamente, y es utilizado universalmente hoy en día en los negocios, medios de comunicación y películas.
Es una ironía de la historia del idioma alemán que, aunque la migración de tribus germánicas que huyeron de los ataques de invasores nómadas de Asia central condujo a la caída del imperio romano occidental, el reemplazo inmediato del imperio por estados gobernados por una aristocracia feudal de extracción germánica en gran parte, no condujo al dominio de Alemania sobre Europa. Las tribus germánicas inmigrantes más exitosas política y militarmente -los francos, langobardos, allemannis y visigodos - abandonaron sus idiomas germánicos en favor del Latín popular hablado por las poblaciones indígenas de los territorios romanos que ellos invadieron y posteriormente gobernaron. En efecto, el denominado "sagrado imperio romano de la nación alemana" fundado en el año 800 d.C. por Carlomagno, un rey francés de origen franco, promovió enérgicamente el uso no del alemán, sino del latín de la iglesia como una fuerza unificadora en la Europa occidental cristiana, que estaba sintiendo la terrible amenaza de la invasión de los ejércitos islámicos. Asimismo, la subsiguiente historia de este sagrado imperio romano sólo hizo una muy tardía y precaria contribución a la diseminación del alemán dentro de Europa. Cuando se extinguió la dinastía de habla francesa de Carlomagno y se reemplazó por una que en realidad hablaba una forma de alemán (el Hohenstauffen), el territorio de Francia fue separado del programa imperial. Sólo durante las últimas fases del gobierno de la dinastía de Habsburgo de lo que quedaba del sagrado imperio romano, los alemanes lograron ganancias territoriales como un idioma comercial en la Europa central oriental (Silesia, Bohemia, Moravia, Eslovaquia, Galicia, Hungría Bukovina, Croacia, Eslovenia...).
En la época moderna, el uso del idioma alemán fuera de Europa se ha limitado por lo general a las minorías de habla alemana que viven en el hemisferio occidental, África y Australia. Al igual que Italia, la Alemania moderna fue la última en lograr la unificación política como una nación-estado (1870), y emprendió la expansión colonial en el exterior sólo después que los imperios británico, francés, español y portugués se habían apoderado de casi todo el globo terráqueo. Las fundaciones coloniales alemanas en África (la África sudoeste alemana [hoy Namibia] y Camerún), las islas del Pacífico occidental y China (la península de Shandung) se perdieron en 1919, después de la derrota alemana en la primera guerra mundial. La derrota de Hitler en la segunda guerra mundial permitió la ocupación militar transitoria del norte de África. Como resultado el idioma alemán, a pesar de su gran importancia para la literatura histórica de ciencia y tecnología (en la cual Alemania es preeminente hasta 1933) no juega actualmente un papel principal en el comercio mundial.
Los primeros registros escritos de cualquier idioma germánico son palabras y nombres aislados citados por autores latinos del primer siglo a.C. Desde el año 200 d.C. se encontraron inscripciones germánicas grabadas que usaron un alfabeto "rúnico" de 24 letras. La conversión oficial del imperio romano al cristianismo en el año 312 d.C., lentamente condujo a la cristianización de todas las tribus germánicas en los siglos subsiguientes, lanzando el establecimiento de sus lenguas como idiomas literarios escritos (contra la forma oral), conforme la Biblia era traducida para uso local. El primer ejemplo fragmentario de esta última es la llamada "Biblia gótica", que data del siglo 350 d.C., hecha por el arzobispo visigodo Wulfila de la denominada iglesia Aria, para la conversión de las tribus de habla gótica que habitaban la costa del mar Negro alrededor de la desembocadura del Danubio. (El último indicio del uso vivo de este idioma gótico se encontró en el siglo 16 en Crimea, entre lo que quedaba de una tribu cuyo discurso fue anotado por un embajador flamenco para Constantinopla.)
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